jueves, 25 de noviembre de 2010

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguecitos.
- El mundo es eso - reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguecitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos lo colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

Qué grande mi patrimonio. Lo más valioso. Un precioso lago de fueguecitos.
Fueguecitos que se encienden y chispean.
Algunos en la cercanía y otros, aunque lejanos, se vislumbra igualmente su luz. 
Algunos se mantienen siempre encendidos, y otros, aunque advertirlos encendidos una única vez, su intensa chispa dejó estela.   
Desde Vilanova, Barcelona, Madrid, Almería, Vitoria, Turmi, Ubud, Chinguetti, Tamanraset...
....Como una amiga lejana a la que adoro, que ayer se acercó a verme...y concluimos una estupenda tarde, compartiendo a Galeano.


No hay comentarios:

Publicar un comentario