lunes, 11 de octubre de 2010

Mi primer contacto con el desierto

 

El desierto.
¿Cómo explicarlo? No se puede.
Es algo que no se explica, se siente.
¿Y qué se experimenta? Puro sentimiento y de una forma tan intensa que te hace vivir la vida desde dentro.

Cuando durante tanto tiempo te has sentido perdida, quizás simplemente por el hecho de que tan siquiera te has preocupado en buscarte, y te encuentras a ti misma en un lugar como éste, sin contaminación de ningún tipo, con la mente completamente abierta, tu interior pasa por una fase de gestación en la que se reproducen ciertos sentimientos que te hacen flotar en la nada, en tu nada interior, que a la vez, es tu todo.

Todo esto fluye casi sin darte cuenta, y lo aliñas de grata compañía. Normalmente, acostumbran a ser completos desconocidos. Desconocidos a los que vas conociendo, desconocidos que te van conociendo, y a la vez, ayudan a conocerte más a ti misma.
La magia del desierto hace que se compartan momentos especiales, convirtiendo a esos desconocidos en auténticas y duraderas amistades.

Aunque muchos la desconocen, la magia que envuelve al desierto, no tiene límites, por eso quien la experimenta no puede evitar volver.

“El silencio que borra las palabras”, así define al desierto Paulo Coelho, y es cierto, porque cuando hay sentimiento, normalmente, sobran las palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario